jueves, 4 de marzo de 2010

Entrevista a Eduardo Bonachera en la revista FREEK MAGAZINE


Libros
EDUARDO BONACHERA > AMOR A BOCAJARRO
Fecha: 3 de Marzo de 2010 / Autor: JUANMA JIMÉNEZ

Conocido principalmente por su faceta como vocalista de Los Sentíos, Eduardo Bonachera "Tachera" (Sevilla, 1969) cultiva desde mozalbete una lírica callejera y subterránea, reflejada en míticos fanzines como El Club del Cerdo Violeta o en las performances con su banda paralela, Los Heterónimos. El Cangrejo Pistolero acaba de editar su primer libro de poesía, "Esplendor en el Melonar", una cuidada obra -bellamente ilustrada por Miguel Díaz- que es, por encima de todo, una reivindicación de la Vida.

¿Qué hace un tipo como tú, a estas horas de la noche, en un melonar? ¿Cuándo descubriste el resplandor?

Desde que nací, para bien o para mal, vivo entre melones. Ahora bien, no es fácil apreciar, en este melonar que somos todos, su resplandor. Vivimos obsesionados por brillar nosotros mismos, y nos cuesta descubrir algunas de esas chorlas luminosas. "Resplandor en el Melonar" es un canto puñetero a eso que reluce o desluce, en todos y cada uno de los melones que superpoblan la pompa terráquea.

"Insistes en existir", amas "a bayoneta calada" ¿Contemplas la vida como forma de resistencia?

El "sobrevivir superviviendo" es mi epitafio en vida. Básicamente se sobrelleva con mucha voluntad, amor a granel y unas paladas de hedonismo... La resistencia la dejamos para la cacharrería eléctrica y para aquellos que están realmente puteados. Aunque no vista decirlo, soy un tipo del puto primer mundo... y eso se nota en lo que escribo. Conservo la esperanza.

¿Es la noche tu refugio o tu máscara?

Una noche en casa es la que permite pararse a pensar y algunas veces incluso a expresarlo, aunque me hiera; por esto gran parte de mis poemas son accidentes domésticos, cicatrices de refugio.

La noche en la calle es donde practico los insanos rituales del mester de rockería y sí que hay algo de mascarada en ello; la noche la vivo en carnaval perpetuo, en la rehostia dionisíaca, la noche es el espacio donde te dejan ser feliz aunque sólo sea en la superficie...

Rompes los significados, estiras las palabras, creas vocablos... Da la sensación de que se te quedan cortos el alfabeto y la gramática...

Me quedo con esos movimientos de principios del siglo XX que acostumbraban a jugar con las palabras, a reinventar el lenguaje con las justas contemplaciones. Retomo el testigo de los "Ismos" (con la mano izquierda que es más erótico) abrazo el mundo absurdo que me legó mi padre, y tiro al lenguaje con escopeta de feria, que tampoco es menester provocarle una hemorragia...

¿De qué se alimenta tu poesía? ¿Quiénes son tus guías, tanto vitales como literarias?

Se nutre prioritariamente de seres humanos, de pajas pasiones y de resacas de cojones... A parte de esta dieta de coco, hay un buen parnaso de poetas que me seducen y la mayoría, muertos. Pero si lo que hay que buscar son guías espirituales, me quedo con el borrachín Omar Jayyam, Valle Inclán y su visión deformada, el mundo genial y esotérico de Fernando Pessoa, los beatniks con sus cuelgues, Dámaso & the Monsters, Bob Zimmerman...



Siempre está presente un fino sentido del humor macarra, de calle... ¿te gusta romper el tópico de la solemnidad poética? Ya sabes, esa que se escucha con el rostro enjuto, el dedo índice a un lado de la cara y el pulgar apoyando la barbilla, los ojos hacia el techo, etc...

Como buen poeta de bragueta abierta, no puedo más que reírme de mis calzoncillos... Estos tiempos tiesos que corren son ideales para mearse de risa sobre el muro de la academia, para poner la oreja en el tabernáculo y esponjarse de chuminosis mundana, pero sí te digo que la solemnidad allá de donde provenga también tiene su miga... Para mí, es divertido hacerme el serio. No hay nada como descojonarse por dentro.

¿Quiénes son tus heterónimos?

Cuando conocí a Pessoa en mis años de bareto estudiantil, me fascinó con su mundo de heterónimos. Don Fernando era un visionario de tal calibre, de tal riqueza, que dio salida a todos sus yoes creando él solito a una generación de poetas; una barbaridad que sobrepasa la genialidad media de todo melonar de familia... Fue por aquellos años universitarios cuando al comprenderme como ser complejo, di rienda suelta al futurista, Aniceto Seítas, al absurdo, Señor Turúlez o el mimimaxestrellafugaz, Don Atributo Menopausias...

En "Esplendor en el Melonar" construyo un Frankenstein de la huerta con todos ellos, sin identificarlos como tales. Pero es en el show perfopoético que hago con mis Sentíos, mi banda de rock por derecho, donde mis humildes heterónimos vuelven a cobrar vida, agitando y musicando cada uno de mis poemas. En este mes empezamos a girar... rapsodia fina para las mejores tabernas de España.

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